Crea tu tablero de visión, ¡y haz que suceda!

Por Débora Tejera | Desarrollo personal

Un tablero de vision

Cada año al acercarse estas fechas, somos muchos los que nos sentimos invadidos por un estado de ánimo un tanto melancólico. Los días se acortan, el viento y la lluvia comienzan a estar cada vez más presentes, y poco a poco la exuberancia del verano comienza a transformarse en decadencia.

El otoño es un estado de transición que tiene la particularidad de conectarnos con la naturaleza impermanente de las cosas, invitándonos a despojarnos de todo lo innecesario, de todo lo que ya ha cumplido su misión. A medida que la estación avanza, sentimos como algo natural volver la mirada hacia dentro y hacer balance de todo lo que hemos vivido durante el año.

Para mí Noviembre es un mes que invita a la introspección. Después de la cosecha de otoño y justo antes del invierno, simboliza el período que se cierra para dar paso a un nuevo ciclo. Es un momento de profunda reflexión y recogimiento en el que podemos ganar en conocimiento y sabiduría.

Y de la misma manera, considero Diciembre como el momento ideal para conectar con nuevas ideas, ponernos nuevos objetivos y crear proyectos que nos motiven y nos hagan crecer. Después de observar todo lo vivido durante el año que termina, ahora toca plantar las semillas de lo que queremos ver crecer en este nuevo ciclo que comienza.

Conectando con tu ser interior

Estos días he estado sintiéndome con respecto a este proceso, valorando dónde estoy, las metas que he conseguido hasta ahora y qué me gustaría lograr en estos próximos 12 meses. Haciendo una reflexión profunda, un balance general antes de comenzar a plasmar mi intención para el próximo año. Considero que este es un ejercicio muy potente para saber realmente el punto vital en el que nos encontramos, qué queremos conseguir y trazarnos así un rumbo para alcanzarlo. Además, si se hace con la intención correcta, nos aporta una motivación y un sentido de dirección imprescindibles para sostenernos y guiarnos durante el proceso.

Es curioso cómo, a pesar de que las pautas para hacer este trabajo interno son más o menos siempre las mismas, cada vez que lo haces conectas con cosas diferentes. E incluso, aunque algunas metas se sigan manteniendo, ahora puedes encontrar que las estás formulando desde otro lugar. Quizás desde una posición interna de mayor firmeza, otras veces de mayor suavidad, con más ligereza, o puede que dando preponderancia al sentido del disfrute.

En mi caso, al comenzar a conectar conmigo misma y empezar a permitir que el proceso se desarrollase, me sorprendió gratamente darme cuenta de que este año quería decantarme por un tablero de visión. Me parece una manera sencilla y directa de expresar lo que realmente quiero conseguir. Además, me apetece mucho conectar conmigo misma de una manera más visual y creativa. Otros años lo he hecho y me ha resultado muy útil para mantenerme enfocada y con ilusión, porque a veces resulta muy fácil perder de vista nuestros objetivos cuando nos encontramos abrumados por las exigencias y responsabilidades que nos toca asumir.

¿Qué es un tablero de visión?

Un tablero de visión es algo así como un mapa del tesoro. Una manera de representar visualmente nuestras metas, sueños, aspiraciones, para convertirlas en algo realista y alcanzable.

Por ejemplo, si al realizar tus reflexiones, descubres que este año quieres aprender a tocar la guitarra, además de analizar los pasos, las tareas que necesitas llevar a cabo para conseguirlo y crearte un plan de acción, es importante que lo reflejes en tu tablero. Puedes entonces recortar o pegar una imagen que hayas impreso previamente de una guitarra. O mejor aún, de una persona tocando la guitarra. Las imágenes tienen la cualidad de hablarle directamente a nuestro subconsciente y son unas poderosas aliadas a la hora de conseguir nuestras metas.

Entonces, se trata de buscar imágenes inspiradoras, frases que te motiven, palabras con las que resuenes y que te inviten a la acción, o que te infundan sostén y consuelo... Cualquier medio que visualmente te ayude a conectar con tu sabiduría y conocimientos internos.

Me gusta la manera en la que el tablero de visión te ayuda a enlazar con tu subconsciente, de manera sutil y divertida. Como conectas con tus deseos y anhelos profundos, en realidad lo que estás haciendo es descubrir aquello que es importante para ti y centrarte en ello. Cuando sostienes tu atención sobre lo que quieres conseguir, te resulta más sencillo ponerle toda tu energía para convertirlo en realidad.

¿Cómo hago un tablero de visión?

Si nunca has hecho uno, o sí, pero te apetece acompañarme en el proceso, estás cordialmente [email protected]

Preparación

El primer paso para mí es decidir cuándo voy a hacerlo. Me gusta reservar un momento concreto en la agenda y crear el espacio adecuado para estar centrada y en calma. Se trata de estar conmigo misma y de disfrutar de la experiencia, así que procuro rodearme de cosas que me ayudan a crear una atmósfera cálida y bonita. Me encanta poner incienso, encender unas cuantas velas de olor, poner música, tener a mano una buena taza de té... Elementos que me hacen sentir bien y que propician un estado de recogimiento y conexión.

Lo segundo es tener a mano todo lo que voy a utilizar. Durante estas semanas en las que he empezado poco a poco a entrar en este estado interno de reflexión y balance, ya he empezado a recolectar algunos materiales. Además, también tengo revistas, catálogos e imágenes que he impreso previamente que me van a ayudar a plasmar lo que quiero conseguir.

Para hacerlo, puedes elegir un trozo de cartulina gruesa, un pedazo de cartón, una pizarra de corcho... Cualquier material que te permita pegar los distintos elementos y que mantenga su forma. También necesitarás tijeras, bolígrafos, rotuladores, pegamento... Todo lo que sientas que has de emplear para realizarlo.

Reflexión

Bueno, pues una vez que tengo todo listo para comenzar, hago una pausa Mindfulness. Me sitúo en un lugar de mayor centro y profundidad, haciéndome consciente de cómo me siento en este momento... De mi entorno... Permitiéndome aceptar cualquier pensamiento, emoción, sensación interna que pueda estar surgiendo en este momento... Creando un espacio interno en el que simplemente ser... Y desde ahí, observar con curiosidad qué es lo que ocurre, qué es lo que surge...

Empieza entonces el momento de plasmar mis reflexiones:

Me gusta empezar revisando los logros que he conseguido en el año que termina. Es el momento de cotejarlo con los objetivos que me planteé a finales del anterior y ver realmente qué he conseguido.

Este proceso es crucial, puesto que nos da una valiosa información sobre el tipo de metas que nos planteamos y cómo lo hacemos. ¡A veces no alcanzamos lo que nos proponemos simplemente porque son metas inalcanzables! Metas irreales, que no nos motivan, mal formuladas o que no se acompañan de un plan de acción para llevarlas a cabo.

Por eso es tan importante para mí darnos un tiempo y un lugar para hacer nuestra declaración de objetivos en condiciones. Permitirnos conectar con nosotros mismos, conectar con lo que realmente nos importa, con lo que queremos de verdad. Si me convenzo a mí misma de que quiero algo, pero en realidad no, ese objetivo no será lo suficientemente importante, no tendrá valor como para merecer el esfuerzo...

Formulación

Y lo mismo vale a la hora de formularlo. Si está bien definido, es claro, si desarrollo una lista de tareas que me permitan alcanzarlo y soy capaz de ponerle fechas tope para realizarlas, entonces tengo muchísimas posibilidades de que a final de año me encuentre celebrando mis logros personales y profesionales.

Otro aspecto sobre el que también escribo es lo que más me ha gustado de este año, lo que menos, y por qué. En este punto, siento que comienzo a pasar a un nivel más profundo de mi conversación conmigo misma. Empiezo a abrirme poco a poco, a darle voz a aquellas partes más sutiles de la que no siempre somos conscientes.

Atiendo a lo que me haría ilusión conseguir, aquello que me aportaría un sentido de gozo y sano disfrute, lo que me haría sentir más plena y realizada... Y comienzo a esbozar cómo podría alcanzarlo: los medios, las circunstancias, los tiempos... ¿Qué personas me gustaría tener a mi lado en el proceso? Y de cuáles necesito poner distancia...

Es hora de escucharme con el corazón y darme lo que necesito.

Cuando sentimos que es momento de cerrar esta parte de reconocimiento y aceptación, ya estamos internamente situados en un lugar de mayor centro y profundidad, listos para crear nuestro tablero de visión. Porque no se trata de ponernos a recortar imágenes y pegarlas sin ton ni son. Un tablero de visión realmente funciona si lo que plasmas en él está alineado con tus valores y con quien tú eres de verdad.

Selección

Comienza entonces la fase de creación propiamente dicha de nuestro mapa del tesoro:

Poniéndole consciencia al punto en el que estamos, para así crear el lugar en el que queremos estar en todos los aspectos de nuestra vida, empezamos entonces a navegar entre el material del que disponemos: imágenes que hemos impreso previamente, imágenes que queremos recortar de las revistas y catálogos que tenemos con nosotros, frases inspiradoras, palabras que nos muevan internamente, y otro tipo de materiales que nos ayuden a expresar sentimientos o ideas. Dedícale tiempo a escoger, a elegir los materiales con cuidado.

En este punto, te recomiendo que no le pongas límites a tu imaginación. ¡Sé creativo! Puedes usar plumas, lentejuelas, cintas, cuarzos, purpurina, gomaeva... ¡Lo que quieras! Permítete explorar. Atrévete a plasmar tus proyectos con apertura y curiosidad.

Poniéndolo todo junto

Ve pegando el material tal y como vayas sintiendo. Quizás te apetezca hacerlo de manera que visualmente se vea ordenado. O quizás sientas que quieres dejarte llevar y colocar cada cosa donde te vaya surgiendo. En esto no hay nada escrito. Cada persona, ¡más aún!, cada tablero de visión es diferente. Si ya tienes experiencia haciéndolos, sabrás que nunca salen dos iguales.

A la hora de elegir las imágenes, déjate llevar por tu intuición. Si hay algo que te atrae, inclúyelo. Se trata de abrirte y conectar con otras partes que habitan en tu interior. Si detectas que surge la crítica o el juicio, simplemente date cuenta y vuelve con suavidad a lo que estás haciendo. Aquí no se trata de cumplir con determinados estándares estéticos, sino de darte permiso para explorar y hacer las cosas de otra manera. En resumidas cuentas, ¡permítete ser libre!

Permanece atento a las diferentes sensaciones corporales, emociones o pensamientos que vayan surgiendo. Date cuenta de cómo te vas sintiendo a medida que elaboras tu tablero.

En mi tablero de visión, siempre dejo un espacio para colocar las reflexiones que he realizado. Utilizo una pizarra de corcho, así que me resulta muy sencillo pincharlas en una esquina con un pin o una chincheta. Esto es importante, porque cada vez que lo revise y conecte con las imágenes, también voy a leer mis propósitos y trabajar sobre las pautas que me he dado para conseguirlos.

Ya tengo mi tablero de visión. ¿Ahora qué?

Cuando termines, permanece unos minutos observándolo. Siéntelo. Siéntete con respecto a él.

Y agradécete profundamente el haberte dedicado este tiempo y este espacio para estar contigo. Por escucharte y permitirte ser.

Si puedes, déjalo en un lugar a la vista que te permita contemplarlo y revisarlo periódicamente. El ver tus metas y aspiraciones reflejadas te motiva y te ayuda a enfocarte en conseguirlas. Y si prefieres guardarlo en un lugar íntimo, asegúrate de mirarlo con regularidad. Acuérdate del momento en que lo creaste, conecta con el motivo por el que elegiste cada imagen, cada frase o elemento. Por qué lo colocaste así...

Permítete reconectar con esos sentimientos de alegría, ligereza, calma, profundidad..., y agradécete de nuevo la experiencia.

Un tablero de visión, además de recordarte lo que realmente quieres y de mantener la motivación que necesitas para alcanzarlo, refleja una parte de ti. Expresa una parte de ti. Una parte muy importante: tu propia sabiduría, tu guía interna.

Trátalo entonces como lo que es: un valioso regalo que te has hecho a ti [email protected]

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