¡Desconecta el piloto automático! Cómo la práctica informal del Mindfulness puede ayudarte a vivir una vida más consciente

Por Débora Tejera | Aprende mindfulness

Coches en la autopista

No todo el mundo tiene la oportunidad de pilotar un avión, pero imagino que la experiencia de conducir un coche, o al menos ir de pasajero en uno, sí que la tienes.

¿Te ha pasado alguna vez mientras conduces que de repente te das cuenta de que no tienes ni idea de cómo has recorrido los últimos kilómetros?

Da miedo, ¿verdad? Sobre todo si piensas que esto mismo nos pasa a todos los que manejamos un vehículo en algún momento.

Funcionamos en piloto automático...

Vivimos en un mundo frenético, que nos empuja a hacer este tipo de cosas todo el tiempo.

Nuestra mente pasa la mayor parte del día analizando, planificando y contando historias. Nos hemos acostumbrado tanto a esto que a menudo ni siquiera nos damos cuenta de que lo hacemos.

Vivimos en un estado de semi-inconsciencia continua, prestando atención a lo que estamos haciendo de una manera altamente intermitente. La mayoría de las veces, funcionamos en una especie de “piloto automático”: estando sin estar. No habitamos realmente nuestro cuerpo, y esto tarde o temprano nos pasa factura.

... pero puedes apagarlo

Uno de los temas que tratamos en nuestro reto de atención plena de 7 días es el uso de la práctica informal de atención plena para “anclarnos” en el momento presente.

Al prestar una atención reflexiva y deliberada a todo lo que experimentamos en nuestra vida cotidiana, aprendemos a relacionarnos con cualquier evento que la vida nos traiga, interno o externo a nosotros, desde un lugar de mayor conciencia y presencia.

La clave del éxito es la amabilidad y la aceptación incondicional del momento. Navegamos así a través de lo que nuestros sentidos, pensamientos y emociones nos traen. Sin juzgar, sin forzar nada. Con una actitud afable, curiosa y de infinito respeto.

Al fin y al cabo, se trata de nosotros. Son nuestras experiencias, nuestra manera de ser, la manera en la que estamos presentes en el mundo.

¡Tú decides!

Tenemos el derecho de darnos todas las cosas buenas que merecemos, y eso es algo que solo nosotros podemos hacer: cuando asumimos la responsabilidad, cuando asumimos el control de nuestras vidas y elegimos dónde y cómo queremos estar.

Incluso en aquellas situaciones donde parece que no tenemos ningún tipo de control, que no tenemos otra alternativa que experimentar lo que nos está sucediendo, hay algo que puedes elegir: puedes elegir la actitud con la que lo afrontas.

Cuando nos observamos y aprendemos a prestar atención consciente a cada momento, verdaderamente ocupamos nuestro lugar en el mundo. Le decimos a la vida a través de uno de los actos más puros de generosidad y amor que podemos darnos a nosotros mismos.

En última instancia, la libertad de elección es siempre tuya.

Acepta el desafío

Date la oportunidad de ser consciente de ti mismo en cada momento: lo que piensas, cómo te sientes, de las sensaciones físicas que  reflejan estos estados internos.

En otras palabras, aprende tu propio idioma. Conócete a ti mismo. Transciende las imágenes que otros han proyectado sobre ti y descubre quién eres realmente.

No dejes que te definan. No dejes que te lo cuenten. Atrévete a hacer el viaje y descúbrelo por ti mismo.

>