El valor de lo que nos confronta

Por Débora Tejera | Desarrollo personal

Un paso valiente hacia adelante

¿Te ha pasado alguna vez que alguien de tu entorno haya dicho alguna frase que se ha quedado grabada en tu memoria para siempre? Me refiero al tipo de comentario que en el fondo sientes como parte de ti. Que te transmite algo muy profundo y que conecta contigo de forma instantánea. Como un eco que se deja sentir a diferentes niveles en tu interior.

Estos días, mientras me dejaba sentir con el tema sobre el que quería hacer este post, me ha venido a la mente una profesora que tuve en Secundaria. Era de ese tipo de educadores enamorados de su profesión que se implicaba muchísimo en sus clases, convirtiendo la materia que impartía en algo realmente estimulante y vivo. Siempre había espacio para el debate y para hacer una reflexión abierta acerca del tema que estábamos tratando.

Un momento que nunca olvidaré

Recuerdo que estábamos en mitad de una clase, hablando sobre ética, religión y filosofía. En un momento dado, hice un comentario acerca de lo difícil que es a veces tomar una decisión en momentos en los que están ocurriendo muchas cosas dentro y fuera de ti y sientes que no estás muy segura de casi nada.

Ella me escuchaba atentamente y cuando terminé mi intervención, me dijo “Todo cambio conlleva una crisis. Si sabes ver esto cada vez que te sientas así, entonces tendrás la mitad del problema resuelto”.

En aquel momento no supe entender el verdadero alcance de aquel comentario y la posterior explicación que compartió con nosotras, pero sí sentí que me había tocado de forma muy profunda. ¡Lo suficientemente profunda como para quedárseme grabado de por vida!

Comprendemos a través de la experiencia

Hoy en día, echando la vista atrás, y después de muchas vivencias y otras tantas crisis más o menos existenciales, siento que empiezo a comprender.

Hay veces en las que nos sentimos perdidos. Es como si el suelo en el que estamos pisando empezase a tambalearse y ya no sabemos muy bien a qué atenernos. Aquello que dominábamos, a lo que estábamos acostumbrados empieza a cambiar e incluso desaparecer.

Esa pérdida de referencia, de estructura, nos descoloca y nos sitúa en una “tierra de nadie” para la que podemos sentir que no estamos equipados.

Puede ser difícil

Esto tiende a vivirse como una experiencia desagradable y altamente estresante. Y por si fuera poco, solemos atravesar todo el proceso en soledad. Tenemos mucho miedo a compartirlo con los demás por miedo a ser juzgados y catalogados de inmaduros, irresponsables, “no de fiar”.

Cuando atravesamos momentos altamente transformadores en nuestra vida, es más común de lo que puedas pensar sentir que estás en una especie de baile, en el que por cada paso que consigues dar hacia delante, retrocedes dos. Tomando decisiones con repercusiones complicadas para ti y las personas de tu entorno. O incluso, negando tozudamente que el cambio ya está aquí y es un hecho más que consumado.

Pero no estás solo

Para mí es importante transmitir a las personas a las que acompaño en procesos de este tipo que todos, en mayor o menor medida, pasamos por situaciones similares y nos sentimos así. Todos experimentamos esto alguna vez.

En esos momentos en los que lo único que tenemos claro es lo confusos estamos, creo que es de vital importancia soltar nuestras resistencias y aceptar, no sólo lo que nos ocurre, sino que lo que nos ocurre forma parte de un proceso natural.

Resulta así más fácil dejar ir la carga emocional, silenciando todo ese ruido que nos saca de nuestro centro y adquiriendo la claridad necesaria para darnos cuenta de lo que realmente está sucediendo.

Exploremos juntos

Cuando acompaño a una persona a través de un proceso de cambio vital, me encanta ese momento en el que creamos juntos un espacio seguro en que el poder explorar, en el que nos permitimos hacer una pausa activa y nos hacemos conscientes de todo el proceso...

...Con un acercamiento curioso y abierto a esos cambios vitales, sin aferrarnos demasiado a lo que había y sin dejarnos arrastrar por multitud de ideas y expectativas sobre lo que se viene.

...Sin dejarnos influir demasiado por lo que puedan pensar los demás, en la imagen que podamos estar dando, ni tampoco por cumplir expectativas que no casan con nuestro verdadero ser.

Cada crisis encierra una oportunidad

En el fondo, de lo que se trata es de cambiar nuestra forma de vivir, acercándonos más a eso que verdaderamente somos y que anhelamos.

Cualquier momento desafiante de nuestra vida, cualquier evento que nos provoque una crisis es realmente una enseñanza que pretende expandir nuestras opciones vitales. Eso es lo que trataba de enseñarme mi profe y lo que quería compartir contigo hoy. Espero que tú también lo puedas sentir así.

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