Equilibrio: la clave para desarrollar tu potencial

Por Débora Tejera | Desarrollo personal

Una bailarina balanzando en pointe

Es fácil perderse a uno mismo entre tantas responsabilidades, entre tantas tareas que demandan nuestra atención. Sin embargo, si no aprendemos a parar, a buscar un equilibrio entre la vida familiar, laboral y nuestro tiempo personal, es muy probable que terminemos acusando las consecuencias a todos los niveles.

A menudo, no somos conscientes del problema de fondo: saturamos “la agenda” de cosas que hacer porque no soportamos estar con nosotros mismos. Nos da miedo la soledad y sentimos que hemos de “llenarnos” (de compañía, de distracciones, de bienes materiales, de comida...) para cubrir de alguna manera ese vacío existencial.

Dando el primer paso

Si sientes que este es tu caso, me gustaría decirte que no estás solo y que aplaudo tu coraje. Se necesita una muy buena dosis para admitir que nos sentimos así, que estamos “en este punto”, como me decía en consulta hace poco una persona.

Reconocerlo significa tener el 50% del camino ya andado. Y para el otro 50%, en mi experiencia personal, el darse tiempo y el tratarse con mucho amor y compasión serán dos compañeros esenciales que necesitarás para llevarlo a buen término.

Aprendiendo a ser amable

Si lo piensas bien, a esta situación no se llega de la noche a la mañana. Se trata de un largo y complejo proceso que se ha venido desarrollando en el tiempo. Considero que  revertir todo esto a marchas forzadas es muy dañino. Nunca he creído en los “productos milagro”, en las “soluciones exprés”; pues tienden a crear unas expectativas poco realistas que nos provocan tensión y nos hacen sentir muy frustrados cuando no se cumplen.

Esta frustración no pocas veces la volvemos hacia nosotros mismos, castigándonos por no ser suficientemente buenos, por “no llegar” (a pesar de que muchas veces es prácticamente imposible que nadie pueda alcanzar esos estándares y esas exigencias que nos imponemos).

Debemos aprender a darnos la oportunidad de aliviar nuestro propio sufrimiento, de tratarnos como haríamos con nuestro familiar más querido o con nuestro mejor amigo. Darnos un respiro y dejar de castigarnos si las cosas no salen como esperábamos. Acogernos desde el corazón y aprender a aceptar y soltar lo que no esté en nuestras manos.

Encontrando el punto justo

Como todo en esta vida, se trata de buscar un equilibrio. Buscar nuestro justo medio entre ponernos el listón irrealmente alto, porque nos vamos a sentir muy frustrados cuando no podamos alcanzar esa meta; y dejarlo muy por debajo de nuestras posibilidades, puesto que ello supondría que hemos utilizado indulgentemente nuestras limitaciones como una excusa para no retarnos a seguir creciendo. Todos tenemos un potencial infinito y es nuestra responsabilidad desarrollarlo en la medida en que sinceramente podamos.

Se trata de ser razonables y saber quiénes somos. Cada uno tiene sus propias circunstancias y aptitudes, y esa es la línea base de la que deberíamos partir siempre, independientemente del área de nuestra vida que estemos tratando.

Y desde ahí, como decía Buzz Lightyear, lanzarnos ¡hasta el infinito y más allá!

>