Mindfulness: la belleza del momento presente

Por Débora Tejera | Aprende mindfulness

Una mujer con una gran piedra preciosa detrás de su cuello

La práctica de la atención plena supone un giro radical en nuestra forma de entender la vida.

La mayoría de nosotros vivimos en un estado de constante activación que tarde o temprano nos pasa factura. Si no estamos haciendo “algo”, “ocupando” nuestro tiempo de alguna manera, sentimos que no somos productivos, que estamos perdiendo el tiempo. Frustración, ansiedad, tedio... Miedo al fin y al cabo a quedarnos a solas con nosotros mismos. A mirar de frente todo aquello que podemos encontrar si de repente paramos y reconocemos lo que pulsa en nuestro interior.

Redescubriendo tu voz interior

Ese reencuentro con uno mismo no suele ser fácil. A menudo nos hemos distanciado tanto de nuestra verdad, de lo que realmente queremos, que incluso nos cuesta reconocernos  en el espejo.

Así que no es de extrañar que en un intento de llenar ese vacío vital, nos lancemos hacia fuera, intentando acallar esa voz interna por medio de una agotadora y anestesiante actividad.

La práctica de la atención consciente, o Mindfulness, nos ofrece la posibilidad de reconectar gradualmente con la esencia de lo que somos. Cuando nos entrenamos en permanecer presentes, observando lo que ocurre tanto en nuestro interior como fuera, con una actitud curiosa, sin juicio y de aceptación total (que no de resignación. Ojo, porque son cosas muy diferentes), ciertamente las cosas comienzan a cambiar.

Destapando la verdad

Mi vivencia personal es precisamente esta. Cuando comencé a practicar Mindfulness, me di cuenta de que mi vida comenzó gradualmente a ganar en calma y “verdad”. Digo “verdad” porque empecé a darme cuenta de las motivaciones reales que había detrás de la mayoría de mis decisiones. Encontré que mucho de lo que elegía hacer venía determinado por lo que no quería, en vez de por aquello que sí quería. Como no quería defraudar a nadie, no quería causar una mala impresión, no quería quedarme sola, pues a veces hacía cosas que no me apetecían mucho, dejando de lado las que sí quería hacer.

Cuando funcionas en “piloto automático” haces mucho de esto, pero no eres consciente. Como en general no tienes mucho tiempo para sentir qué es lo que realmente quieres, pues sigues adelante y ya está. Sin embargo, el precio que pagas normalmente es el de sentirte cada vez más vacío, como llevando una vida que si te detienes a pensarlo bien, ni tiene mucho sentido, ni realmente quieres.

Encontrarte con esta verdad es difícil, pero enormemente liberador. Vivir despiertos es realmente un gran reto, pero nos lleva a enraizarnos profundamente en lo que somos y en la naturaleza de las cosas.

Profundizando en la práctica

La práctica meditativa y de la atención plena me llevó a ir poco a poco dándome cuenta de cuáles eran mis necesidades, de qué era lo que realmente quería. A llevar una vida más arraigada en mi identidad, más coherente y alineada con mi verdad. Con eso que yo soy en lo más profundo de mí y con lo que soy feliz.

Este es uno de los motivos principales por los que decidí profundizar y formarme como Consultora Transpersonal en Mindfulness y por el que junto con mi marido hemos creado este espacio en el que poder crecer acompañando a otras personas que decidan transitar este camino con nosotros. Cada uno a su manera, cada uno desde su lugar, pero compartiendo la misma raíz.

Gracias por estar.

Es Tiempo de Sentir.

>