Por qué la práctica consistente e intencionada es más importante que el “talento natural”, y cómo aprovechar al máximo un tiempo escaso

Por Dominic Fenn | Aprende mindfulness

La práctica

Si eres aficionado a las películas (y especialmente a las de los años 70 y 80), probablemente estés familiarizado con una técnica llamada montaje.

Es cuando los directores recopilan una serie de escenas cortas que abarcan días, semanas, meses o incluso años en la vida del personaje principal.

La secuencia a menudo se monta con música, y muestra cómo el protagonista cambia y crece durante un largo período de tiempo. Para la audiencia, sin embargo, todo el proceso solo dura un minuto o dos.

Este es uno de mis favoritos:

Economía y expectativas

Lo bueno del montaje, desde el punto de vista de un cineasta, es lo económico que es.

En lugar de mostrar a la audiencia cada sesión de entrenamiento en el gimnasio, cada paso de cada día, cada minuto levantando pesas o boxeando con trozos de carne, el director escoge y une algunos momentos de la vida de Rocky, dándonos así una idea de cómo ha sido el proceso.

Es muchísimo más entretenido y transmite abundante información en un corto espacio de tiempo.

Pero, ¿es posible que secuencias como ésta alienten falsas expectativas acerca de nuestras propias vidas?

El éxito de la noche a la mañana

Si vemos a alguien (aparentemente) lograr algo muy rápido, resulta tentador pensar que podemos hacer exactamente lo mismo, sin mucho esfuerzo.

Haz unas cuantas abdominales, bébete un par de huevos crudos, corre un poco y ya estamos listos para pelear por el título... ¿no?

Pues no.

La realidad suele ser bastante diferente. Y cuando nos ocurre algo así, cuando las cosas no son tan fáciles como esperábamos, podemos decepcionarnos y perder la ilusión.

Talento vs práctica

En este punto, podríamos concluir que nuestra falta de éxito se debe a que carecemos de talento.

Simplemente, no estamos hechos para eso. No tenemos la habilidad natural con la que otras personas, esos “triunfadores” que vemos en la televisión, tuvieron la suerte de nacer.

Pero esto también es una ilusión.

Si bien la genética tiene cierta influencia en nuestra capacidad para realizar según qué tareas, ese “talento natural” que ves siempre es el producto de años de práctica.

Nadie nace siendo un experto, y el éxito nunca llega de la noche a la mañana.

Como dijo el ocho veces ganador del oro olímpico, Usain Bolt:

“La destreza sólo se alcanza tras horas y horas de trabajo.”

Oportunidad, compromiso y enfoque

Para llegar a ser bueno en cualquier cosa, en última instancia, necesitarás tres cosas:

  • La oportunidad de practicar
  • Comprometerte con la práctica
  • Enfocarte en el tipo adecuado de práctica.

Oportunidad

La primera es bastante obvia. Si deseas obtener mejores resultados, pero no le dedicas suficiente tiempo, entonces jamás lo lograrás.

La mayoría de nosotros llevamos una vida bastante ajetreada, y puede parecer difícil encontrar el tiempo libre que necesitamos para intentar algo nuevo. Pero en realidad es tan sólo cuestión de prioridades.

¿Cuánto tiempo pasas viendo la televisión todos los días o revisando las redes sociales en tu móvil? ¿Podrías emplear algo de este tiempo de manera más productiva?

Encuentra el momento adecuado para practicar y anótalo en tu calendario, o configura una notificación en tu teléfono. La idea es hacer de esto una parte habitual de tu rutina cotidiana, para que se convierta en un hábito.

Compromiso

Una vez que hayas hecho espacio en tu agenda para practicar, debes asegurarte de que utilizas ese tiempo con sabiduría.

Lo más importante es evitar las distracciones.

Si es posible, intenta crear un lugar especial donde puedas practicar sin ser molestado. Es importante que te digas a ti mismo que estos pocos minutos son sólo para ti.

Apaga el teléfono, o ponlo en modo silencioso, para no tener la tentación de mirarlo cuando recibas notificaciones o te sientas aburrido. ¡Y mantente alejado de internet!

Vas a pasar este tiempo haciendo una de estas dos cosas:

  • Lo que sea que quieras practicar, o
  • Absolutamente nada.

Frente a esas dos opciones, es casi inevitable que termines haciendo al menos algo de práctica durante cada sesión.

Enfoque

El requisito final es tan importante como los dos primeros.

Imagina que eres Rocky, preparándote para enfrentarte a Apollo Creed.

Puedes entrenar cinco horas al día durante un mes, pero si durante ese tiempo no te concentras en el tipo de entrenamiento correcto, no te va a servir de mucho.

Por eso Rocky necesitaba a su entrenador, Mickey. Alguien con años de experiencia. Alguien que ya había recorrido el mismo camino, que sabía qué cosas funcionaban y qué no. Alguien que quería que Rocky tuviera éxito y podría ayudarlo a hacer el mejor uso de cada sesión de entrenamiento.

Practicando la atención plena

Todo lo anterior es tan válido para el Mindfulness como lo es para cualquier otra cosa. Por lo tanto, no te sientas desanimado si ya ha probado las técnicas y aún no has sentido el “clic”.

Necesitas practicar, y eso a su vez requiere oportunidad, compromiso y enfoque.

En Time to Feel, podemos ayudarte con el último aspecto. Los artículos y videos que encontrarás en este sitio web son nuestra forma de compartir lo que hemos aprendido en nuestros propios viajes.

Si desea llevar las cosas al siguiente nivel, si estás buscando un acompañamiento que se adapte específicamente a tus necesidades, Débora estará encantada de trabajar contigo personalmente. Ponte en contacto con ella hoy mismo para reservar tu sesión online de entrenamiento en Mindfulness, coaching de vida o proceso terapeutico.

Por encima de todo, te alentamos a que persigas tus sueños, sean cuales sean. Y recuerda: al fin y al cabo, lo que más importa no es el destino sino el viaje. No enfoques la práctica como un medio para un fin, sino como una experiencia en sí misma.

¡Y aprovecha al máximo cada momento!

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