¡Que tengas una Navidad mindful! (Parte 2)

Por Débora Tejera | Aprende mindfulness

Una Navidad mindful con Time to Feel

Como vimos en la primera parte de este artículo, la Navidad despierta una mezcla de sentimientos que en algunas ocasiones pueden percibirse como contradictorios. Por ejemplo, la alegría de compartir con nuestros seres queridos se puede ver empañada por la tristeza al pensar en aquellos que ya no están con nosotros. La ilusión por reunir a la familia puede venir acompañada de cierta ansiedad ante la gran cantidad de tareas que ello implica. O puede ser que justo necesitemos empezar una dieta ahora que tenemos tantos compromisos sociales.

Cuando nos entrenamos en observar estas circunstancias a través del prisma de la atención plena, empezamos a hacernos conscientes de nuestras tensiones internas para poder gestionarlas de manera eficaz.

En este post, continuamos destacando algunas áreas en las que puedes aplicar la mirada Mindfulness y poder disfrutar de estas fiestas de una manera más sana y auténtica.

Mueve tu cuerpo

6. Mueve tu cuerpo

Nada como un buen paseo para desconectar del bullicio y el ajetreo propio de estas fiestas, y reconectarte contigo mismo. Se trata de permitir que nuestro cuerpo se mueva, se oxigene y que queme calorías. El simple hecho de salir y respirar un poco de aire fresco, puede cambiar totalmente nuestro estado de ánimo.

Si estás acostumbrado a hacer deporte con regularidad, intenta no dejar por completo tu rutina de entrenamiento. Aunque hagas menos horas de ejercicio o entrenes menos días a la semana, sentirás que sigues fiel a tu compromiso contigo mismo.

Además de ayudarte a soltar estrés, hacer deporte libera endorfinas que te harán disfrutar más de tus interacciones sociales.

Pero en realidad, no hace falta hacer nada fuera de lo común. Simplemente, ponte el abrigo y sal a caminar.

Si necesitas hacer compras en una determinada zona, intenta dejar tu coche aparcado y moverte a pie. Mientras vas de un lugar a otro, puedes prestar atención al entorno que te rodea, fijarte en los escaparates, los edificios, si hay árboles... Céntrate en tu respiración, en la sensación de tu cuerpo al moverse, en tus pies mientras caminas y luego cuando te paras... Practica una atención relajada, ¡y disfruta del paseo!

Consumo consciente

7. Consumo consciente

En estas fechas es muy fácil caer en un consumismo excesivo y terminar comprando por comprar. Cuando no atendemos verdaderamente a cómo nos sentimos, puede que terminemos comprando compulsivamente en un intento de apaciguar una mente ansiosa.

Entonces, cuando vayas a comprar tus regalos, intenta darte cuenta de la manera en la que lo haces. ¿Lo sientes como una obligación? ¿Lo sientes como una tarea tediosa, como una carga? ¿Compras teniendo en mente de forma verdadera a las personas a las que vas a obsequiar? ¿Consideras que compras de manera compulsiva?

Aprovecha entonces para hacer una pausa Mindfulness y permítete conectar con tu centro. Una vez que te sientas más calmado, prueba a hacer tus elecciones de manera más consciente.

Acuérdate de dar las gracias

8. Acuérdate de dar las gracias

Todos somos inmensamente afortunados. El simple hecho de estar leyendo esto significa que lo eres: ¡estás vivo!

Es importante hacernos conscientes de lo que verdaderamente somos, las personas que comparten su vida con nosotros, lo que tenemos... A veces nos enfocamos tanto en la carencia, que no nos damos cuenta de los enormes dones con los que somos bendecidos cada día.

Hazte consciente de todo lo que ya está en tu vida, que es muchísimo, y siéntete agradecido. La gratitud genera estados positivos que nos ayudan a gestionar mejor los momentos difíciles. Además, nos hace enfocarnos en la abundancia y promueve relaciones interpersonales más significativas. Cuando somos agradecidos, los demás sienten que los reconocemos y eso tiene profundas repercusiones en sus vidas.

Si te gustaría practicar la gratitud pero no sabes muy bien por dónde empezar, prueba a hacer pausas Mindfulness durante el día y busca algo por lo que estar agradecido en ese momento. Cuanto más das las gracias, más motivos encuentras para estar agradecido. Conviértelo en un hábito y verás cómo se transforma tu vida.

Detecta el perfeccionismo

9. Detecta el perfeccionismo

Date cuenta de si la autocrítica o el juicio excesivo (los famosos “debería” y “tengo que”) están surgiendo y suéltalos. No tienes que ser el anfitrión o anfitriona perfecta, ni necesita hacerlo todo tú [email protected] Si necesitas ayuda, pídela. Nadie espera que seas un superhéroe que se encargue eficazmente de absolutamente todo.

Confía en la capacidad de los demás para hacer las cosas. Aunque no lo hagan exactamente como tú quieres, seguro que lo harán lo mejor que puedan. Permite que los demás cojan su parte de responsabilidad y aprovecha tú para soltar tu parte de control.

¡No dejes pasar la ocasión! Aprovecha la buena disposición de todo el mundo y conviértelo en algo habitual. Hazme caso, no lo dejes sólo para las fiestas o las grandes ocasiones. Verás qué experiencia, cuando hacemos las cosas sin sentirnos exigidos y cuando los demás se sienten útiles y valorados.

¡Disfruta!

10. ¡Disfruta!

Solemos estar muy dispuestos a la hora de dar a los demás, pero cuando se trata de nuestra propia felicidad, entonces no solemos ser tan generosos. Quizás te parezca increíble, pero no todo el mundo se permite ser feliz y disfrutar su vida. En no pocas ocasiones, el gozo y la diversión se consideran como algo egoísta y frívolo. O automáticamente se asocian con imágenes de personas consumiendo grandes cantidades de alcohol y actuando irresponsablemente. Sin embargo, de lo que se trata aquí es de disfrutar verdaderamente y para eso no necesitas perder la conciencia. Al contrario, de lo que se trata es de estar lo más consciente posible de todo y de estar totalmente presente.

Estas navidades apuesta por ti y practica un “disfrute responsable”:

  • Baila
  • Canta
  • Ríe
  • Juega con tus hijos
  • Diviértete con tu familia
  • Da un paseo por el bosque (o mejor aún, ¡bajo las estrellas!)
  • Escucha música
  • Contempla el fuego en la chimenea
  • Lee ese libro que compraste en julio y que tienes tantas ganas de leer
  • Comparte un chocolate caliente con tus amigos mientras jugáis al Scrabble o al Monopoly.

Para disfrutar no hace falta hacer grandes cosas, gastar enormes cantidades de dinero, ni perder nuestra conciencia. Sólo estar presente en las cosas sencillas, en esos momentos de ternura y calidez.

¡Felices fiestas!

Como ves, tienes muchísimas oportunidades de traer más consciencia a tu vida, incluso en momentos de tanto bullicio y ajetreo como son estas fiestas.

Así que esta Navidad, regálate momentos “mindful” que te ayuden a conseguir un estado de mayor presencia. Trae atención y calma a estos momentos, para que tu compartir sea más reflexivo y lúcido.

¡Feliz Navidad consciente!

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