Una pausa consciente

Por Débora Tejera | Aprende mindfulness

Una gota de agua

Vivimos a un ritmo frenético.

Nos pasamos la mayor parte del día saltando de una actividad a otra, en una carrera agitada que nos roba las ganas y la energía.

¿Te has dado cuenta de que, a no ser que ocurra algo que te cause un gran impacto, que te haga salir del modo “piloto automático” en el que funcionas la mayor parte del tiempo, no sueles hacer una pausa para sentirte? Sentir cómo estás en este momento. Qué es lo que está pasando. Las emociones, las sensaciones físicas, el tipo de diálogo mental que estás mantentiendo contigo mismo ahora...

No nos conocemos, ¡y todavía nos sorprendemos de algunas de las cosas que nos pasan!

La vida no es sueño…

Muchas veces es como si viviéramos una vida que no es nuestra. Como si alguien la estuviera viviendo por nosotros. Casi, casi como estar soñando.

Sin embargo, se puede salir de ese estado semihipnótico, del trance en el que parece que discurre nuestra vida. Solo hace falta tener la intención y ponerse a ello.

Quizas te pueda parecer una tontería, por lo sencillo, pero una de las formas más eficaces de empezar a habitar nuestros días es haciendo una pausa consciente.

Qué es hacer una pausa consciente? Es tan simple como parar unos instantes y tomar conciencia de tu respiración.

¿Recuerdas la “meditación en un minuto” que compartimos hace unas semanas? Pues bien, si sientes que tu vida está tan llena que incluso te cuesta dedicarte un minuto de tu tiempo, ¡con este post ya no tienes excusa!

¡Despierta!

Puedes probar ahora mismo si quieres (y si no estás en una situación que requiera toda tu concentración, como conducir un coche o cruzar la calle. Sensatez ante todo...)

Toma una respiración profunda y centra tu atención en el aire al pasar por tus fosas nasales. Puede ser que notes que el aire es ligeramente frío... O que te hace cosquillas en la parte superior del labio...

Sigue respirando y date cuenta de cómo tu pecho se expande al entrar el aire en tus pulmones... Siente el roce de tu ropa con el movimento...

Nota el movimiento de expansión y contracción de tu abdomen al ritumo de tu respiración...

Acompaña con tu atención el aire mientras sale...

Inhala... Exhala...

¿Ves cómo no era tan complicado?

Conviértelo en un hábito

Puedes hacerlo cuantas veces quieras. Muy recomendable para esos momentos de ansiedad o estrés en los que te sientes desbordado. O cuando notas que vas a reaccionar de forma impulsiva.

Si quieres, puedes programar una alarma para que suene cada cierto tiempo. Así cuando oigas el sonido, sabes que es momento de hacer una pausa consciente.

También existen aplicaciones para el móvil que te pueden ayudar con este propósito.La que tengo instalada me permite programar un toque de gong en el intervalo de horas que quiera. Incluso puedo elegir los días de la semana en los que está activo.

A algunas personas les resulta más sencillo hacer el ejercicio con los ojos cerrados. Es cuestión de probar y ver qué es lo que te funciona a ti.

¿Te atreves?

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